Bien, ya hemos hablado de los trámites, la vivienda, el 1.60 y los primeros pasos pero...
¿Qué pasa cuando superas tu primer año y todo te empieza a ir medianamente bien? Pues... que quieres más; y eso no está para nada mal.
Ahora empiezas la incansable búsqueda de ese tan mentado contrato indefinido, ese que marca en tú nómina un 1.55% por concepto de desempleo.
Si has llegado hasta este punto, seguramente es porque te habrás dado cuenta de los pocos beneficios que te permite tener el 1.60 por qué si, si bien es cierto que en algunas oportunidades ganas más, tus posibilidades de crecimiento, van disminuyendo.
Y es que... cuando tienes el 1.60 no puedes optar ni si quiera, por alquilar un piso, para eso debes: o tener mucha suerte o tener mucho dinero.
Cuando por fin, luego de buscar y buscar, enfrentarte a trabajos que te quitaban las ganas y el aliento y casi darte por vencido, consigues el ansiado 1.55% empiezas a ver como todo va mejorando notablemente.
De repente, tu banco empieza a tomarte en serio, vas a cualquier establecimiento y puedes financiar tu compra, piensas en la posibilidad de independizarte y ¡sorpresa! Aquél de la inmobiliaria que la primera vez que fuiste, inocente con tu 1.60, te trató como si no existieras... hoy te sonríe y muy amigablemente se nota dispuesto a seleccionar una cantidad de inmuebles que se ajusten a lo que buscas.
Ningún trabajo es eterno si no lo cuidas y, con esto, no quiero decir que al tener un 1.55% serás inamovible e invencible, porque bien es cierto que si no cultivas confianza y haces bien tu trabajo, por más 1.55% que tengas en tu nómina, no te asegura nada pero... si por el contrario, eres una persona responsable, con ganas de crecer y sabes aprovechar las oportunidades, perfectamente un 1.55% se puede convertir en ese punto de partida que tarde o temprano, te ayude a ser una mejor persona, una persona que se convierta en la poseedora de esa calidad de vida que viniste buscando cuando saliste de tu país.
Así que... si estás en esta fase, cuidalo y mantenlo; los que cómo yo, han pasado por una situación similar, sabrán que conseguir este titán que vence al mounstrito del 1.60, es un punto base, es un cable a tierra y es una satisfacción, si haces lo que te gusta hacer y compartes el día, con personas que te llenan de experiencias, expectativas y ganas de día a día, ir a cumplir con tu deber.
Hasta aquí la entrada de hoy y si te gustó ¿Que esperas? Comentame algo ¿no?
Bitacoreando
domingo, 26 de mayo de 2019
domingo, 19 de mayo de 2019
El arte de compartir piso.
¿Prisión o libertad?
Hola, hola queridos lectores. ¿Se preguntarán qué vengo a traerles hoy? Pues si, desde mi humilde punto de vista, este en concreto, es un tema bastante importante.
Ya hemos pasado por el viaje, los trámites, el primer empleo y ahora... viene lo más importante, despegarnos de ese amigo, familiar, vecino etc que nos abrió las puertas de su casa y sumergirnos en el desconocido mundo de compartir piso con desconocidos.
Creo yo, que cuando te vas de tu zona de confort, esto es algo que asumes, algo a lo que le temes pero que... sabes que tarde o temprano tendrás que afrontar. Pues bien, tanto en Europa como en cualquier otra parte del globo terráqueo, una de las opciones más económicas para poder vivir "solo" es compartiendo piso.
Pues resulta que, si bien es cierto que es la más económica, tampoco es menos cierto, que no es la más cómoda o al menos no en mi caso, claro está.
Ya en la entrada anterior, les hablé de aquél curioso monstruo llamado 1.60 pues bien... si sigues colgando de él, a menos que tengas o mucha suerte o mucho dinero, será realmente difícil que puedas conseguir un alquiler digno en un lugar decente solo para ti así que... es ahí, dónde empieza esta nueva aventura llamada "la búsqueda de una habitación con buena gente".
He de admitir, que mi primera experiencia fue de terror y no se lo desearía a nadie pero, como he dicho en entradas anteriores, son experiencias y de ellas se aprende. Entonces... debes tener en cuenta, que cuando compartes piso, te debes adaptar a esas personas que estaban ahí antes que tú, a un horario para usar el baño, a otro horario para cocinar, para lavar, e incluso tienes un pequeño espacio dentro de la nevera que reduce tus idas al supermercado en una pesadilla.
Pero así como hay malas experiencias, también hay buenas. Como comentaba antes, mi primera experiencia fue de pena, pasé un miedo terrible, sin embargo, ya la segunda vez fue mucho mejor.
Si bien es cierto que no hay nada cómo la comodidad del hogar, a veces, nos vemos obligados a pasar por estas situaciones. Conocerás gente mala pero, con la experiencia de tu primera vez, la segunda vez ya se torna menos terrible; sabes más o menos detectar la clase de personas, intentas analizar mejor la zona y finalmente, te decides por el lugar que será tu hogar durante mucho tiempo o no, pero te aseguras de que tu estancia está vez, sea lo más cómoda posible.
En cualquiera de los casos, mi recomendación es que si está en sus posibilidades , se tomen el tiempo de visitar varios lugares, hablen primero con las personas que viven en el piso y escojan el que crean que se adapte más a sus personalidades por que a fin de cuentas, vas a convivir con esas personas casi todo el día.
Y así, feliz tarde de domingo.
Ya sabes, si te gust
domingo, 12 de mayo de 2019
El curioso monstruo llamado 1.60.
¡Firme! ¿Firme? Creo que no hay mejor imagen, que pueda definir lo que debes hacer al llegar a tu país de destino. Siempre por el lado correcto y lleno de dudas sobre si, el que escogiste, de verdad es el correcto.
Pues bien, ya llegaste, te encontraste con amigos y conocidos, algunos incluso con familia... descansaste, turisteaste un poco, sacaste los papeles y ¿Ahora qué queda? Si, sin miedo a equivocarme, queda uno de los pasos más importantes y creo, que el primordial desde que llegaste: conseguir trabajo.
Ya dicen por ahí que el trabajo dignifica al hombre, sin embargo, a veces más que dignificar, lo llena de experiencias; buenas o malas, pero siempre experiencias adquiridas al fin y al cabo.
En España, existen dos tipos de contratos, el eventual, llamesmole aquí el 1.60% y el fijo o indefinido, mejor conocido como el 1.55%. Desde que llegas y, hasta que consigues el segundo, vives en un constante temor, sometido por ese curioso monstruo llamado 1.60.
Es peor que el Coco... no te deja dormir, no te deja respirar bien e incluso, por las noches, amenaza con acabarse, haciendo que despiertes una y otra vez pensando ¿y si eso pasa que hago?.
Por mucho, uno de los monstruos más grandes a los que nos enfrentamos todos los que venimos a este país, es indiscutiblemente, el 1.60%... aunque... cuando lo consigues finalmente, piensas que no está mal y agradeces infinitamente, por tenerlo. Pero... ¿qué pasa durante ese periodo?
Dependes indiscutiblemente de tu empleador, tus vacaciones son pagas y están incluidas en tu salario mensual ¿pagas extras? ¿que es eso? Toda falta será inmediatamente descontada, sea por el motivo que sea... tu tiempo en ese lugar está contado, aunque tu creas que no, créeme, en la mayoría de los casos está contado y finalmente... ese conteo llega al final; llega el día en el que por más a gusto que estabas, te toca decir adiós.
¿Pero qué pasa si das con un lugar dónde ese 1.60 te mantiene establemente esclavizado por más de un año? Pues... vas creando de a poco una buena vida laboral, una vida laboral llena de estabilidad dónde el cierre de ese ciclo no se acabó por ti, sino por la finalización de ese mounstruito que te mantuvo en vilo todo un año, una vida laboral llena de una nueva experiencia adquirida, una experiencia que te abre puertas y te cierra miedos, una experiencia que te abre paso al maravilloso Titán que es el 1.55%.
Y es ahí, dónde todo vuelve a empezar, pero ahora... desde una perspectiva mucho más dinámica, llena de mejoras y calidad de vida, esa que tanto buscabas al huir de tu país, esa que, aunque muchos no lo reconozcan... más tarde que nunca... finalmente llega.
"Nunca te arrepientas de lo que no has hecho, arrepiéntete de lo que pudiste y no hiciste"
Pues bien, ya llegaste, te encontraste con amigos y conocidos, algunos incluso con familia... descansaste, turisteaste un poco, sacaste los papeles y ¿Ahora qué queda? Si, sin miedo a equivocarme, queda uno de los pasos más importantes y creo, que el primordial desde que llegaste: conseguir trabajo.
Ya dicen por ahí que el trabajo dignifica al hombre, sin embargo, a veces más que dignificar, lo llena de experiencias; buenas o malas, pero siempre experiencias adquiridas al fin y al cabo.
En España, existen dos tipos de contratos, el eventual, llamesmole aquí el 1.60% y el fijo o indefinido, mejor conocido como el 1.55%. Desde que llegas y, hasta que consigues el segundo, vives en un constante temor, sometido por ese curioso monstruo llamado 1.60.
Es peor que el Coco... no te deja dormir, no te deja respirar bien e incluso, por las noches, amenaza con acabarse, haciendo que despiertes una y otra vez pensando ¿y si eso pasa que hago?.
Por mucho, uno de los monstruos más grandes a los que nos enfrentamos todos los que venimos a este país, es indiscutiblemente, el 1.60%... aunque... cuando lo consigues finalmente, piensas que no está mal y agradeces infinitamente, por tenerlo. Pero... ¿qué pasa durante ese periodo?
Dependes indiscutiblemente de tu empleador, tus vacaciones son pagas y están incluidas en tu salario mensual ¿pagas extras? ¿que es eso? Toda falta será inmediatamente descontada, sea por el motivo que sea... tu tiempo en ese lugar está contado, aunque tu creas que no, créeme, en la mayoría de los casos está contado y finalmente... ese conteo llega al final; llega el día en el que por más a gusto que estabas, te toca decir adiós.
¿Pero qué pasa si das con un lugar dónde ese 1.60 te mantiene establemente esclavizado por más de un año? Pues... vas creando de a poco una buena vida laboral, una vida laboral llena de estabilidad dónde el cierre de ese ciclo no se acabó por ti, sino por la finalización de ese mounstruito que te mantuvo en vilo todo un año, una vida laboral llena de una nueva experiencia adquirida, una experiencia que te abre puertas y te cierra miedos, una experiencia que te abre paso al maravilloso Titán que es el 1.55%.
Y es ahí, dónde todo vuelve a empezar, pero ahora... desde una perspectiva mucho más dinámica, llena de mejoras y calidad de vida, esa que tanto buscabas al huir de tu país, esa que, aunque muchos no lo reconozcan... más tarde que nunca... finalmente llega.
"Nunca te arrepientas de lo que no has hecho, arrepiéntete de lo que pudiste y no hiciste"
domingo, 5 de mayo de 2019
Al norte del sur.
Todos los que ahora mismo tenemos la posibilidad de comunicar, somos superhéroes, me gusta llamarlo así pues... creo que, justo ahora, nuestro superpoder es tratar de mostrar ante los ojos de personas ajenas, lo que realmente ocurre en ese maravilloso lugar, como diría Franco de Vita "al norte del sur".
Entre gases lacrimógenos y nociones de esperanza, transcurre este domingo en Venezuela. La guerra que nos consume desde que tengo uso de razón, nos obliga a hoy por hoy seguirnos levantando cada mañana, a luchar y a mantener el alma en pie, como diría en alguna de sus canciones Alejandro Sanz.
Este día, me he reencontrado con los sabores de mi tierra; si bien es cierto que los venezolanos en el extranjero extrañamos el olor a parrilla un sabado o domingo por la tarde, las reuniones en la casa de la abuela o los encuentros con los amigos de toda la vida, tampoco es falso que al escuchar palabras como "Cachapa", "asado negro" o "pabellón" las papilas gustativas nos dan un salto.
Hoy, se celebra el día de las madres y, caminando un día por las Ramblas de Terrassa, me encontré con este pedacito de Venezuela llamado "Picardía". Atendido por sus propios dueños, una pareja de emprendedores venezolanos que, al igual que muchos otros, un día tuvieron que decir adiós a las piscinadas cualquier fecha del año, a las parrillas domingueras, a la casa de la abuela y ¿por qué no? A la caja de polar (cerveza venezolana) bien fría.
Tal y como ha transcurrido la semana dentro del territorio tricolor, conseguir un trocito de esperanza tan lejos, llena de nostalgia y alegría. Nostalgia y alegría con la que nuestro cuerpo, mente y alma, intenta aferrarse a un trozo de esperanza.
Vamos bien Venezuela, vamos muy bien y desde aquí o desde cualquier otro lugar del planeta tierra, estoy segura que habrá cualquier superhéroe que, como yo, estará dispuesto a usar su superpoder para hacer llegar a sus paisanos, un pedacito de ese maravilloso mundo, que se encuentra allí, al norte del sur.
"No dejes de buscar el sol pues... aún cuando se esconde bajo las nubes, sabes que va a estar ahí"
domingo, 28 de abril de 2019
Trámites.
El cielo es el límite y quien diga que no, claramente se equivoca.
Tras la movida sigilosa de aquél avión en el cielo, durante casi nueve horas, finalmente te aseguras de que llegar a tu destino, puede ser lo mejor que te haya pasado durante las 11 horas anteriores.
Todo es nuevo y si no lo es, ahora lo miras desde una perspectiva muy diferente. Ahora no estás en ese sitio por turismo, todo lo que veías maravilloso y fascinante antes de llegar, desde el momento en que pisas ese destino como "residente", te aterra.
Sientes el ambiente diferente, el clima te afecta mucho más, eres frágil y vulnerable ante la mirada de aquellas personas que te miran y piensan "uno más" ¿Pero uno más de qué? El gentil señor de la tienda de perfumes en el aeropuerto, ahora te mira expectante, como si supiera que ahora eres una nueva competencia en el ámbito laboral.
Sigues adelante, sin prisas pero sin pausas... el vuelo de conexión está por despegar y esa bendita manía de que en el aeropuerto de Madrid, no haya megafonía sumado a tus ya casi 24 horas sin dormir, te perturba bastante; lees sin leer, caminas sin avanzar y, tus dos maletas más el bolso a tu espalda, cada vez se hacen más pesados.
Finalmente llegas a la puerta de embarque y una azafata te mira con aquella cara de juicio, tanto que te hace sentir culpable. Tu te encojes y en ese momento, piensas como se debe sentir una cucaracha cuando está ante tu mirada asesina. Te disculpas y explicas la situación, la mujer te entiende pero no se solidariza.
- Es usted la última en abordar... el avión ya estaba por despegar. -
Echas a correr y, si pensaste que no te podías sentir peor, fallaste. Cuando subes al avión, todo el mundo tiene la mirada puesta en ti. Eres el último, llegas agitado y fingiendo que no pasa nada... alguien ya había ocupado tu asiento porque era mejor... te ve con esa expresión de "¿De verdad me tenías que jod** el viaje?" Y le devuelves tu, con aquella de "Si, pagué por eso" en fin... que te sientas y vuelves a estar en paz contigo; tienes una hora y media para disfrutar del paisaje.
Luego de todo lo que implica el tema de los aviones, finalmente llegas a tu destino. El jet lag se apodera de ti y, si hiciste el intento de dormir en el avión, probablemente no te afecte tanto. Te tomas un par de días para hacerte a tus nuevos horarios y a tu nuevo estilo de vida y finalmente, llegan los trámites.
Si hay algo que tuve claro desde el primer momento en que decidí salir de mi país, era justamente el tema de la legalidad con la que me iba a regir dentro de ese nuevo destino.
Tal vez los residentes de este país, no comparten la visión de alguien que recién llega pero para mi, he de admitir, que todo funcionó rápido y sin presiones.
Y si tú, como yo, tienes como destino España y vienes con papeles, te puedo asegurar que no tendrás mayores problemas a la hora de tramitar.
¿El orden de los trámites?
- Solicitar DNI.
- Empadronarse.
- Solicitar la Seguridad social.
- Abrir una cuenta bancaria.
- Empezar la búsqueda de empleo.
¿Trámites? No, no siempre son sinónimo de estrés, a veces, puede ser interesante e incluso, motivador pues de tus experiencias, podrías incluso ayudar a alguien que, como tú en su momento, necesite darse a ello.
...No temas a los lunes, que te teman ellos a ti...
Feliz inicio de semana::.
Tras la movida sigilosa de aquél avión en el cielo, durante casi nueve horas, finalmente te aseguras de que llegar a tu destino, puede ser lo mejor que te haya pasado durante las 11 horas anteriores.
Todo es nuevo y si no lo es, ahora lo miras desde una perspectiva muy diferente. Ahora no estás en ese sitio por turismo, todo lo que veías maravilloso y fascinante antes de llegar, desde el momento en que pisas ese destino como "residente", te aterra.
Sientes el ambiente diferente, el clima te afecta mucho más, eres frágil y vulnerable ante la mirada de aquellas personas que te miran y piensan "uno más" ¿Pero uno más de qué? El gentil señor de la tienda de perfumes en el aeropuerto, ahora te mira expectante, como si supiera que ahora eres una nueva competencia en el ámbito laboral.
Sigues adelante, sin prisas pero sin pausas... el vuelo de conexión está por despegar y esa bendita manía de que en el aeropuerto de Madrid, no haya megafonía sumado a tus ya casi 24 horas sin dormir, te perturba bastante; lees sin leer, caminas sin avanzar y, tus dos maletas más el bolso a tu espalda, cada vez se hacen más pesados.
Finalmente llegas a la puerta de embarque y una azafata te mira con aquella cara de juicio, tanto que te hace sentir culpable. Tu te encojes y en ese momento, piensas como se debe sentir una cucaracha cuando está ante tu mirada asesina. Te disculpas y explicas la situación, la mujer te entiende pero no se solidariza.
- Es usted la última en abordar... el avión ya estaba por despegar. -
Echas a correr y, si pensaste que no te podías sentir peor, fallaste. Cuando subes al avión, todo el mundo tiene la mirada puesta en ti. Eres el último, llegas agitado y fingiendo que no pasa nada... alguien ya había ocupado tu asiento porque era mejor... te ve con esa expresión de "¿De verdad me tenías que jod** el viaje?" Y le devuelves tu, con aquella de "Si, pagué por eso" en fin... que te sientas y vuelves a estar en paz contigo; tienes una hora y media para disfrutar del paisaje.
Luego de todo lo que implica el tema de los aviones, finalmente llegas a tu destino. El jet lag se apodera de ti y, si hiciste el intento de dormir en el avión, probablemente no te afecte tanto. Te tomas un par de días para hacerte a tus nuevos horarios y a tu nuevo estilo de vida y finalmente, llegan los trámites.
Si hay algo que tuve claro desde el primer momento en que decidí salir de mi país, era justamente el tema de la legalidad con la que me iba a regir dentro de ese nuevo destino.
Tal vez los residentes de este país, no comparten la visión de alguien que recién llega pero para mi, he de admitir, que todo funcionó rápido y sin presiones.
Y si tú, como yo, tienes como destino España y vienes con papeles, te puedo asegurar que no tendrás mayores problemas a la hora de tramitar.
¿El orden de los trámites?
- Solicitar DNI.
- Empadronarse.
- Solicitar la Seguridad social.
- Abrir una cuenta bancaria.
- Empezar la búsqueda de empleo.
¿Trámites? No, no siempre son sinónimo de estrés, a veces, puede ser interesante e incluso, motivador pues de tus experiencias, podrías incluso ayudar a alguien que, como tú en su momento, necesite darse a ello.
...No temas a los lunes, que te teman ellos a ti...
Feliz inicio de semana::.
domingo, 21 de abril de 2019
Sin mirar atrás.
Nadie creía en mi, pero a la vez, todos los hacían; nadie me entendía, pero a la vez, todos tenían algo que decir.
No había sido una decisión consensuada, ni mucho menos apresurada, había sido sólo una decisión y ya... tal vez, y diría que no me equivoco, la decisión más difícil de mi vida hasta aquél entonces.
Y ahí estaba yo, los días pasaban y tantas cosas aún por hacer. ¿Sería bueno despedirme o no? ¿Tendría que pedir opiniones o no? A fin de cuentas, sin mirar atrás, yo ya me había hecho un cronograma de todo lo que tendría que hacer al llegar a aquél tan expectante destino, que me esperaba con brazos tan llenos de energía como de reproche y miedos.
Finalmente, todo estaba listo o eso creía yo. Mis sentimientos no lo estaban pues... aquél esperado 16 de Mayo de 2016, ni ellos ni yo, habíamos caído en cuenta, que no había marcha atrás. Los nervios me atacaron, el miedo también, la espera que desespera hizo su trabajo y el llanto llegó.
En ese momento, hace casi tres años, la duda se apoderó de mi, aquella que diez días atrás, había estado sigilosa y sumisa, casi imperceptible, acechando sin dejarse notar; tal cuál aquél León que lleva días marcando la rutina de su presa para, en el momento más oportuno, abalanzarse sobre ella y clavarle las filosas garras.
Pues si, a mi me alcanzó aquella fiera despiadada, aquél resumen de acciones, únicamente derrotada por la sustentabilidad de mi decisión, decisión que por un minuto o dos, parada frente a la puerta de embarque y rodeada de mi familia y amigos, flaqueó sin titubear.
Finalmente, y tras un consenso interno conmigo misma, avancé; no dudé en abrazar y besar a los que quería, a algunos, sin saber si les volvería a ver pero... sin mirar atrás, avancé aunque... ¡Miento! Si que miré atrás y aún hoy en día, miraría de nuevo porque... si tienes un motivo para mirar atrás, es porque has dejado un camino, bueno o malo, dependerá de ti pero lo cierto, es que si tienes motivos para mirar atrás es porque has vivido.
Las siguientes dos horas fueron la espera eterna. No se hicieron esperar los mensajes ¿Ya te subiste al avión? ¡Avisa cuando llegues! ¡Feliz viaje! Y mientras tanto yo, en aquella sala de embarque, con la espera que desespera, escuchando, como no es de extrañar, que el vuelo que salía con rumbo a Madrid, desde el aeropuerto de Maiquetía, se había retrasado.
Poco a poco se escuchaba por megafonía como se llamaban a las personas de aquél vuelo para revisarles las maletas... uno siempre con la mosca tras la oreja esperando su turno pero no, a mi no me llamaron. Tu respiras, respiras a pesar de que sabes que no llevas nada malo pero igual... respiras y es así, como luego de respirar... tras una hora y poco más de retraso, aquél vuelo de Conviasa, tomaba rumbo a las 20:15 hras de la tarde, para llevarme a mi destino.
Es aquí, dónde comienza mi aventura y para ti, que me lees... déjame decirte que si llegaste hasta aquí, es porque tal vez, encontraste el blog correcto pero si no... ¿Que más da? De igual forma, nunca lo sabrás.
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