domingo, 28 de abril de 2019

Trámites.

El cielo es el límite y quien diga que no, claramente se equivoca.

Tras la movida sigilosa de aquél avión en el cielo, durante casi nueve horas, finalmente te aseguras de que llegar a tu destino, puede ser lo mejor que te haya pasado durante las 11 horas anteriores.

Todo es nuevo y si no lo es, ahora lo miras desde una perspectiva muy diferente. Ahora no estás en ese sitio por turismo, todo lo que veías maravilloso y fascinante antes de llegar, desde el momento en que pisas ese destino como "residente", te aterra.

Sientes el ambiente diferente, el clima te afecta mucho más, eres frágil y vulnerable ante la mirada de aquellas personas que te miran y piensan "uno más" ¿Pero uno más de qué? El gentil señor de la tienda de perfumes en el aeropuerto, ahora te mira expectante, como si supiera que ahora eres una nueva competencia en el ámbito laboral.

Sigues adelante, sin prisas pero sin pausas... el vuelo de conexión está por despegar y esa bendita manía de que en el aeropuerto de Madrid, no haya megafonía sumado a tus ya casi 24 horas sin dormir, te perturba bastante; lees sin leer, caminas sin avanzar y, tus dos maletas más el bolso a tu espalda, cada vez se hacen más pesados.

Finalmente llegas a la puerta de embarque y una azafata te mira con aquella cara de juicio, tanto que te hace sentir culpable. Tu te encojes y en ese momento, piensas como se debe sentir una cucaracha cuando está ante tu mirada asesina. Te disculpas y explicas la situación, la mujer te entiende pero no se solidariza.

- Es usted la última en abordar... el avión ya estaba por despegar. -

Echas a correr y, si pensaste que no te podías sentir peor, fallaste. Cuando subes al avión, todo el mundo tiene la mirada puesta en ti. Eres el último, llegas agitado y fingiendo que no pasa nada... alguien ya había ocupado tu asiento porque era mejor... te ve con esa expresión de "¿De verdad me tenías que jod** el viaje?" Y le devuelves tu, con aquella de "Si, pagué por eso" en fin... que te sientas y vuelves a estar en paz contigo; tienes una hora y media para disfrutar del paisaje.

Luego de todo lo que implica el tema de los aviones, finalmente llegas a tu destino. El jet lag se apodera de ti y, si hiciste el intento de dormir en el avión, probablemente no te afecte tanto. Te tomas un par de días para hacerte a tus nuevos horarios y a tu nuevo estilo de vida y finalmente, llegan los trámites.

Si hay algo que tuve claro desde el primer momento en que decidí salir de mi país, era justamente el tema de la legalidad con la que me iba a regir dentro de ese nuevo destino. 

Tal vez los residentes de este país, no comparten la visión de alguien que recién llega pero para mi, he de admitir, que todo funcionó rápido y sin presiones.

Y si tú, como yo, tienes como destino España y vienes con papeles, te puedo asegurar que no tendrás mayores problemas a la hora de tramitar.

¿El orden de los trámites?

- Solicitar DNI.
- Empadronarse.
- Solicitar la Seguridad social.
- Abrir una cuenta bancaria.
- Empezar la búsqueda de empleo.

¿Trámites? No, no siempre son sinónimo de estrés, a veces, puede ser interesante e incluso, motivador pues de tus experiencias, podrías incluso ayudar a alguien que, como tú en su momento, necesite darse a ello.

...No temas a los lunes, que te teman ellos a ti...

Feliz inicio de semana::.

domingo, 21 de abril de 2019

Sin mirar atrás.


Fatal, faltaban tantas cosas aún por acabar y yo, sin mirar atrás, quería emprender aquél vuelo a bordo de un 747 que salía en unos 10 días aproximadamente.

Nadie creía en mi, pero a la vez, todos los hacían; nadie me entendía, pero a la vez, todos tenían algo que decir.

No había sido una decisión consensuada, ni mucho menos apresurada, había sido sólo una decisión y ya... tal vez, y diría que no me equivoco, la decisión más difícil de mi vida hasta aquél entonces.

Y ahí estaba yo, los días pasaban y tantas cosas aún por hacer. ¿Sería bueno despedirme o no? ¿Tendría que pedir opiniones o no? A fin de cuentas, sin mirar atrás, yo ya me había hecho un cronograma de todo lo que tendría que hacer al llegar a aquél tan expectante destino, que me esperaba con brazos tan llenos de energía como de reproche y miedos.

Finalmente, todo estaba listo o eso creía yo. Mis sentimientos no lo estaban pues... aquél esperado 16 de Mayo de 2016, ni ellos ni yo, habíamos caído en cuenta, que no había marcha atrás. Los nervios me atacaron, el miedo también, la espera que desespera hizo su trabajo y el llanto llegó.

En ese momento, hace casi tres años, la duda se apoderó de mi, aquella que diez días atrás, había estado sigilosa y sumisa, casi imperceptible, acechando sin dejarse notar; tal cuál aquél León que lleva días marcando la rutina de su presa para, en el momento más oportuno, abalanzarse sobre ella y clavarle las filosas garras.

Pues si, a mi me alcanzó aquella fiera despiadada, aquél resumen de acciones, únicamente derrotada por la sustentabilidad de mi decisión, decisión que por un minuto o dos, parada frente a la puerta de embarque y rodeada de mi familia y amigos, flaqueó sin titubear.

Finalmente, y tras un consenso interno conmigo misma, avancé; no dudé en abrazar y besar a los que quería, a algunos, sin saber si les volvería a ver pero... sin mirar atrás, avancé aunque... ¡Miento! Si que miré atrás y aún hoy en día, miraría de nuevo porque... si tienes un motivo para mirar atrás, es porque has dejado un camino, bueno o malo, dependerá de ti pero lo cierto, es que si tienes motivos para mirar atrás es porque has vivido.

Las siguientes dos horas fueron la espera eterna. No se hicieron esperar los mensajes ¿Ya te subiste al avión? ¡Avisa cuando llegues! ¡Feliz viaje! Y mientras tanto yo, en aquella sala de embarque, con la espera que desespera, escuchando, como no es de extrañar, que el vuelo que salía con rumbo a Madrid, desde el aeropuerto de Maiquetía, se había retrasado.

Poco a poco se escuchaba por megafonía como se llamaban a las personas de aquél vuelo para revisarles las maletas... uno siempre con la mosca tras la oreja esperando su turno pero no, a mi no me llamaron. Tu respiras, respiras a pesar de que sabes que no llevas nada malo pero igual... respiras y es así, como luego de respirar... tras una hora y poco más de retraso, aquél vuelo de Conviasa, tomaba rumbo a las 20:15 hras de la tarde, para llevarme a mi destino.

Es aquí, dónde comienza mi aventura y para ti, que me lees... déjame decirte que si llegaste hasta aquí, es porque tal vez, encontraste el blog correcto pero si no... ¿Que más da? De igual forma, nunca lo sabrás.